Publicado el 11 enero, 2012 - por lucie
Mousse de Chocolate divino

Por alguna extraña ecuasión matemática la primera vez que hago un plato, cualquiera que sea su nivel de complicación, termino más de una hora metida en una cocina desastrosa y con una pila de trastos en el fregadero. Lo digo porque en navidad me tocó sorprender a mi familia con este mousse de chocolate, y aunque no me arrepentí de ello, tuve un episodio post traumático tratando de quitarme el estrés de encima. Ya se imaginarán, lo compencé haciendo a todos comer ensalada como plato principal, y punto. Ahora bien, este segundo intento de postre de chocolate ha sido una victoria tremenda, porque es el tipo de dulces que uno no se puede resistir a comer: no engorda tanto (vamos, las malteadas son peores), tiene un sabor exquisito y encima es facil.

Cortamos el chocolate en pedacitos y lo derretimos por completo, ya sea al baño maría o en el microondas. Luego le incorporaremos la mantequilla cortada en dados y removeremos bien hasta que quede una crema lisa. Esa mezcla se batirá bien con las yemas, con cuidado de hacerlo rápido para que estas no se cocinen por su cuenta gracias al calor del chocolate.
Por otro lado montaremos las claras con el azúcar a punto de nieve y las incorporaremos con el chocolate suavemente, con una espátula, para que no se rompa la constitución delicada de la espumita blanca.
Ahora un consejo: dejen el recipiente en el congelador y cuando quieran comerlo sólo sírvanlo como si fuese un helado. El efecto es tan gratificante que pronto tendrás a todos los invitados pidiendo por más.

Si después de mezclar el chocolate con las claras a punto de nieve queda más líquido que cremoso les recomiendo hacer “helado de chocolate”, metiendo la mezcla en el congelador y sirviéndola con una cuchara para helados.

